14 años de impunidad, atentado contra Jesús Blancornelas

sip1La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) eleva su más profundo reclamo al Estado mexicano por no haber tenido, todavía, la capacidad para esclarecer el atentado contra el periodista Jesús Blancornelas, que se mantiene en total impunidad después de 14 años.

El viernes pasado, la SIP tuvo conocimiento de la resolución del juzgado Sexto de Distrito en Materia de Procesos Penales del Estado de México que exonera a Marco Antonio Quiñones, alias “El Pato”(o Marco Arturo Quiñones Sánchez o Marcos Quiñones o José Antonio Mendoza Torres), del atentado que hirió a Blancornelas, ocurrido el 27 de noviembre de 1997, y en el que resultó muerto su escolta Luis Valero.

Marco Antonio Quiñones fue identificado por la Procuraduría General de la República (PGR) como uno de los sicarios al servicio del Cártel de los hermanos Arellano Félix (Cártel de Tijuana) e integrante de Mexican Mafia “MM”, que fue contratado para matar a Blancornelas, director del semanario Zeta.

Quiñones, quien en la actualidad cumple una sentencia de 12 años y nueve meses de cárcel por el delito de delincuencia organizada como integrante del Cártel de Tijuana, saldrá libre en octubre de 2016. Las autoridades identificaron a 10 sicarios por su participación en aquel ataque contra Blancornelas, señalando a los líderes de ese grupo de narcotraficantes como autores intelectuales.

Zeta ha sido uno de los medios mexicanos que más ataques directos ha sufrido en los últimos años, recibiendo el apoyo de la SIP que ha documentado y denunciado los hechos ante el gobierno mexicano y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La SIP también sometió a ese organismo los casos de Héctor Félix Miranda y Francisco Ortiz Franco, directivos y periodistas de Zeta, asesinados en 1988 y 2004, respectivamente.

Todos estos ataques se mantienen en total impunidad.

El presidente de la Comisión Contra la Impunidad de la SIP, Juan Francisco Ealy Ortiz, lamentó que un juez federal no haya encontrado elementos suficientes para sentenciar a uno de los autores materiales del atentado, identificados por la PGR desde 2004.

Ealy Ortiz, presidente del diario mexicano El Universal, agregó que “para la SIP constituye una prueba más de que el Estado no ha hecho su tarea para impedir que este caso, como muchos otros ligados a ataques contra periodistas, permanezcan impunes”.

En ese sentido, la SIP exigió a la PGR que revise el expediente de este caso y lleve a cabo las acciones legales necesarias para que los señalados como involucrados sean acusados y sentenciados. La institución también recordó que el Estado debe cumplir con una resolución de la CIDH, respecto al caso de Félix Miranda, en la que se exige que las autoridades investiguen y determinen la responsabilidad del autor intelectual.

En el atentado contra Blancornelas, la PGR citó e identificó en el expediente a Benjamín Arellano Félix y Ramón Arellano Félix (muerto) como autores intelectuales.

A nivel de la autoría material, los autores señalados fueron: Alberto González Ortega, Saúl Montes de Oca Morlet (El Ciego), Jorge Alberto Márquez (El Bat), Isaac Guevara Hernández (El Zigzag), Fabián Martínez (El Tiburón), Antonio Peña Huerta (El Lalo), Alfredo Araujo Ávila (El Popeye), David Corona Barrón (EL CH), sicario muerto en el momento del atentado, y Marco Antonio Quiñones (El Pato), ahora exonerado.

Como datos interesantes en relación a Zeta, la SIP destaca tres hechos:

Francisco Ortiz Franco, editor y abogado de Zeta, colaboró con la SIP en la revisión del expediente por el crimen de Félix Miranda, que ya había sido sometido a la CIDH. Poco después, el 22 de junio de 2004, Ortiz Franco fue acribillado por desconocidos que le dispararon con ametralladoras AK-47, en presencia de sus hijos de 8 y 10 años.

En 2002 Jesús Blancornelas fue galardonado por la SIP con el Gran Premio a la Libertad de Prensa. Falleció el 23 de noviembre de 2006 por causa de una enfermedad.

En noviembre de 2009, la SIP produjo y difundió “El Crujir de las Palabras” un documental que desmenuza los hechos que motivaron el asesinato de Ortiz Franco, exhibe las inconsistencias en las investigaciones que han cometido las autoridades y su falta de interés para detener a los responsables y someterlos a juicio; además muestra los múltiples ataques a periodistas que en México continúan en impunidad.