Ladrones roban a los pobres

gortizReflexiones del jesuita Guillermo Ortiz

No es nuevo que los ricos usen a los pobres para robarles. Hasta se puede decir que robar es un oficio. Pero, robarle a los pobres es corrupción de sinvergüenzas.

Unos días antes de traicionar y entregar a Jesús por 30 monedas, Judas condena el despilfarro, porque en Betania, María, la hermana de Lázaro derrama una libra de perfume de nardo puro sobre los pies de Jesús. Judas argumenta que se podría haber vendido el perfume caro para dar el dinero a los pobres. Pero Juan evangelista, que lo conocía bien afirma: “Esto no lo dijo porque le importaban los pobres, sino porque era ladrón. Tenía la bolsa del grupo y robaba de la limosna que les daban”.

No es algo nuevo en la dramática historia, que los ricos usen a los pobres para robar y matar. Grandes multinacionales, detrás de la fachada de organización humanitaria, enmascaradas en proyectos de aparente ayuda a los pobres, débiles y pequeños, les roban y los matan por miles. Es mas, los matan primero para después vaciarlos de sus órganos y venderlos. Los negocios más grandes de los ricos de la tierra son la trata de personas, la guerra, con la venta de armas y la droga. Juntos o por separado, a estos negocios de cifras enormes se agregan todos los otros negocios sucios de sangre y sufrimiento de los pobres, propios de la corrupción.

Judas no es el primero ni el último en la cadena de corruptos. Solo que este misterioso personaje, que por 30 monedas entrega a su amigo con un beso, cuando tomó conciencia, se ahorcó.

Vos, yo ¿somos cómplices por la infección de corrupción? Una septicemia espiritual generalizada.