Nuevas amenazas para la salud de la mujer estadounidense

Los intentos en el Congreso de redactar una nueva versión de un proyecto legislativo que pretende derogar la Ley para la Atención de la Salud Asequible (Affordable Care Act) podrían ser tan perjudiciales para las mujeres de Estados Unidos como el proyecto anterior impulsado por los legisladores republicanos, señaló hoy Human Rights Watch, a partir de versiones en los medios que indicaban que el Congreso ha empezado nuevas rondas de debates sobre atención de la salud.

Human Rights Watch publicó los relatos de varias mujeres que indicaron que necesitaban los servicios que recibían a través de la Ley para la Atención de la Salud Asequible, y que probablemente los perderían si prosperan las propuestas que están tratando los republicanos en la Cámara de Representantes.

“La Ley para la Atención de la Salud Asequible contiene garantías importantes para los servicios de salud de la mujer”, explicó Amanda Klasing, investigadora sénior de Derechos de la Mujer de Human Rights Watch. “Si los republicanos reactivan sus esfuerzos por derogar la ley sin proteger estas disposiciones, iniciarán un camino que conduce a reducir el acceso de las mujeres a servicios de atención de salud vitales”.

El artículo incluye breves descripciones de diálogos con mujeres de Luisiana, Colorado y Arizona cuyo acceso a los cuidados que necesitaban estaba asociado a la Ley para la Atención de la Salud Asequible, la ampliación de Medicaid y el acceso a Planned Parenthood. Las mujeres describieron el impacto que podría tener en su vida la eliminación de estos servicios.

Los testimonios dan cuenta de la complejidad de las necesidades de salud femenina y el grado en que muchas mujeres dependen de protecciones brindadas por la Ley para la Atención de la Salud Asequible, la ampliación de Medicaid y Planned Parenthood.

“Me aterra la posibilidad de que el Congreso nos quite la ampliación de Medicaid, porque la mayoría de las personas que usan Medicaid son como yo, es decir, clase media pobre”, dijo Jacqueline de Nueva Orleans. “Somos personas que todavía adeudamos los préstamos con los que pagamos nuestros estudios y tenemos deudas médicas, y trabajamos de 40 a 50 horas a la semana para mantenernos a flote”.

Las mujeres que compartieron su historia intentaron recibir atención de una variedad de instituciones de salud. Necesitaban distintos servicios, incluido el tratamiento de condiciones como quistes ováricos y endometriosis, una condición dolorosa que consiste en el crecimiento del tejido uterino fuera del útero; pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual; pruebas de detección de cáncer y servicios preventivos; servicios posteriores a una agresión sexual; terapia hormonal; tratamiento de cardiopatías y enfermedades crónicas; y servicios de salud mental.

Conforme a las propuestas que están siendo analizadas por los republicanos en la Cámara de Representantes, los estados podrían decidir que las compañías de seguros ya no estén obligadas a brindar cobertura para la mayoría de estas necesidades de salud, o podrían aplicar primas mucho más elevadas para dar esta cobertura. Algunas de las mujeres con quienes habló Human Rights Watch contrataron un seguro de salud por primera vez con la vigencia de la Ley para la Atención de la Salud Asequible, que prevé créditos fiscales para compensar el costo de las primas de seguro.

A la vez que intentan reactivar la Ley Estadounidense de Atención de la Salud (American Health Care Act), los republicanos en la Cámara de Representantes están tratando de determinar cuánto se recorta y se cambia del programa Medicaid. Una de las formas más importantes en que la Ley para la Atención de la Salud Asequible logró que más personas tuvieran seguro fue ampliando Medicaid para que alcanzara a aquellos con ingresos de hasta el 137% por ciento del nivel de pobreza federal.

Medicaid es fundamental para la salud de las mujeres en Estados Unidos, y cubre a cerca de la mitad de todos los nacimientos y al 75% del financiamiento público de los servicios de planificación familiar, entre otros servicios claves de salud de la mujer. Casi la mitad de las mujeres con ingresos bajos en EE. UU. dependen de Medicaid como seguro de salud, al igual que cerca de una de cada tres mujeres afroamericanas, una de cada cuatro mujeres latinas y una de cada cinco mujeres asiáticas y nativas de las islas del Pacífico en edad reproductiva.

La cobertura de atención de la salud mejoró en forma sustancial en muchos estados que ampliaron Medicaid conforme a la Ley para la Atención de la Salud Asequible. En Luisiana, por ejemplo, más de 400.000 personas han obtenido cobertura de seguro de salud desde julio de 2016, y más del 60% son mujeres. Algunas de las mujeres cuyos casos mostró Human Rights Watch se han beneficiado sustancialmente con las acciones de Luisiana, y ahora temen que las priven de la posibilidad de obtener atención médica.

Muchos republicanos en la Cámara de Representantes siguen dispuestos a continuar su embestida contra Planned Parenthood mediante cualquier forma de derogación de la Ley para la Atención de la Salud Asequible. Muchos promueven una prohibición de los reembolsos de Medicaid para servicios de Planned Parenthood. Planned Parenthood brinda un amplio espectro de servicios de salud esenciales, incluidos servicios seguros y neutrales para víctimas de violencia sexual; exámenes de detección de cáncer, diabetes e hipertensión; vacunas; y otros tipos de atención de la salud preventiva.

Planned Parenthood brinda estos servicios en algunas de las comunidades más marginadas del país. Más de la mitad de sus clínicas están en zonas rurales o urbanas que han sido designadas como “con servicios médicos insuficientes”. En más de 100 condados del país, las clínicas de Planned Parenthood son las únicas que proveen servicios de planificación familiar.

“El Partido Republicano debería desistir de sus intentos por eliminar las garantías para la salud de la mujer consagradas en la Ley para la Atención de la Salud Asequible y sus esfuerzos por truncar Planned Parenthood”, opinó Klasing. “La salud y las vidas de las mujeres en todo Estados Unidos dependen de los servicios que les serían arrebatados por estas propuestas”.