Un Presidente malabarista

bconbalonLa pasión que Barack Obama siente por el deporte rey no es ningún secreto. El Presidente de los Estados Unidos admite que es “hincha del fútbol” y seguidor del West Ham United, y en una ocasión convenció a los gobernantes de los otros siete países más ricos del mundo de que interrumpieran la cumbre del G8 para ver por la tele la final de la Liga de Campeones de la UEFA.

Lo que muchos no saben es que el Presidente Obama maneja muy bien el balón. Su habilidad quedó patente la semana pasada, cuando el político nacido hace 51 años en Honolulu (Hawái) recibió al Galaxy de Los Ángeles y a los Kings de Los Ángeles en la Casa Blanca para felicitarles por haber triunfado respectivamente en la Major League Soccer y en la liga nacional de hockey.

Cuando Landon Donovan le regaló un balón firmado por toda la plantilla del Galaxy, Obama hizo lo que se espera de un chaval loco por el fútbol, no del Presidente de los Estados Unidos: se puso a cabecear el balón con mucho arte, para sorpresa de los presentes.

Obama tenía fama de buen futbolista en la Universidad de Harvard, donde estudiaba, una institución de la que han salido deportistas sobresalientes. Aparte de los muchos atletas que se han colgado la medalla de oro olímpica, entre sus antiguos alumnos figuran el ex tenista Dwight Davis, fundador de la Copa Davis; Craig Adams, bicampeón de la Copa Stanley de la NHL; Matt Birk, ex central de la NFL, y Ryan Fitzpatrick, quarterback de la NFL; Jeremy Lin, el astro de la NBA en cuyo apoyo surgió el movimiento Linsanity en 2012; y los jugadores de la MLS Andre Akpan y Mike Fucito.